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Solicitar un préstamo personal

 A la hora de solicitar un préstamo personal hay una serie de pasos. El primero de ellos es meditar y actuar responsablemente

Solicitar un préstamo personal

 

   Cuando nos vemos ante la necesidad de pedir un préstamo personal, con el fin de adquirir un bien o servicio al que no podemos acceder directamente a él mediante nuestro propio dinero, tenemos que seguir una serie de pasos, algunos son necesarios para no cometer errores y otros son imprescindibles porque forman parte del proceso del préstamo personal. A no ser que se trate de un préstamo preconcedido, tendremos que pasar por diferentes fases, como son, solicitud del préstamo, revisión de la documentación por parte de la entidad financiera y por último la respuesta de aprobación o denegación del crédito. El préstamo preconcedido, es aquel que conociendo por parte de nuestra entidad financiera nuestra situación económica, se aventura a concedernos con solo solicitarlo un préstamo de una cantidad determinada, pero normalmente no ocurre así y por ello, como indicamos, hay un serie de pasos en el proceso de concesión del crédito que debemos conocer.

Primer paso: meditación y responsabilidad antes de solicitar el préstamo

   Vaya por delante, que lo ideal es siempre no solicitar el préstamo, y que con nuestros ahorros podamos afrontar el pago del bien o servicio que deseamos o necesitamos. Es lo ideal, pero casi siempre y por desgracia cuando se trata de bienes o servicios de cantidades considerables, no podemos pagarlos con nuestros ingresos y ahorros y no tenemos otro remedio que acudir al préstamo personal, y entonces como el crédito es un servicio que nos ofrece una entidad financiera determinada, no solo debemos de pagar todo el dinero que nos presta, sino una cantidad considerable de intereses, y lo haremos seguramente en forma de cuotas mensuales. Entonces es el momento de meditar de forma concienzuda en la consecuencias de pedir el préstamo personal y la merma mensual de dinero que supondrá en nuestra economía.

    Deberemos pensar bien si aquello que vamos a adquirir con el dinero prestado es una necesidad importante para nosotros o es un capricho que podemos eludir, y si es un capricho irrefrenable, razonar si este puede ser menos costoso quitándole algunas características que no son demasiado necesarias y conseguir así, no solo una cuota más asequible, sino también pagar muchos menos intereses. Tenemos derecho a tener sueños y hacer todo lo posible por que se cumplan, pero no a cualquier precio, siempre hay que acutar con responsabilidad y meditación. Y si ese sueño puede esperar, y así poder ahorrar todo el dinero o una parte de él, para que después la cuota del préstamo nos salga más baja, mucho mejor.

   Tendremos que decidir finalmente cual es la cantidad de dinero que vamos a  solicitar a la entidad y también el tiempo en que vamos a pagarla. A más tiempo por delante por pagar, evidentemente nos saldrá la cuota más baja, pero con la desventaja de que pagaremos más intereses por el dinero prestado, que si lo hacemos en menos tiempo. Así que nos moveremos en la búsqueda de un equilibrio entre una cuota lo más baja posible, y que además no suponga pagar una gran cantidad de dinero en forma de intereses. Tendremos que decidirnos y para ello deberemos actuar otra vez con responsabilidad. 

   Entre las entidades financieras, afortunadamente para el consumidor existe competencia, y por ello lanzan sus ofertas. Hay entidades que ofrecen el préstamo sin comisiones, ni de apertura, ni de desistimiento, ni de cancelación parcial o total, y otras si que llevan inherentes comisiones. Cada entidad ofrece su préstamo a un tipo de interés determinado. Tendremos que fijarnos en el TAE (Tasa de Interés Equivalente) más que en el TIN (Tipo de Interés Nominal), porque el TAE lleva ya englobados en su porcentaje los diferentes gastos y comisiones que implicará el préstamo. Por lo tanto, si tenemos oportunidad de que son varias las entidades que nos pueden conceder el préstamo, es muy conveniente analizar todas ellas, comparar los diferentes TAEs y hacer simulaciones y valoraciones diversas de las ventajas y contrapartidas de lo que nos ofrece cada una de las entidades financieras y elegir finalmente la que mejor nos convenga. Es importante enfatizar esto, porque un poco de esfuerzo y de trabajo nos puede llevar a un ahorro considerable de dinero. No hay que lanzarse por la primera oferta de crédito que nos ofrezcan. Puede que haya más y mejores.

   Si estamos pagando una hipoteca y la cantidad de dinero que necesitamos es importante, puede que la cuota del préstamo personal más la hipoteca nos asfixie económicamente y nos deje muy poco margen de maniobra en nuestros ingresos, por ello podría plantearse en este caso la idea de una ampliación de la hipoteca. El tipo de interés de nuestra hipoteca será más bajo que el del préstamo personal, y además nos permite al ser una hipoteca, un plazo de tiempo mayor que en el de un préstamo, por lo que ambas circunstancias, menor tipo de interés y mayor plazo, nos conducirá a una cuota mucho más asequible que en el caso del préstamo personal y así conseguiremos tener en adelante una economía más holgada.

   Hay entidades financieras que nos indicarán si queremos contratar una seguro de pagos. Aquí debemos actuar también con responsabilidad, porque un seguro supone un gasto extra y al final conducirnos a una cuota mensual más elevada, pero también tendremos la tranquilidad de tener el préstamo pagado en el caso de que nos ocurra algo que nadie desea. Lo inteligente seguramente será valorar si la cantidad solicitada es alta o baja. Si es alta, siempre para nuestra tranquilidad, será mejor contratar también el seguro de pagos.

Segundo paso: solicitud del préstamo

   Una vez hayamos terminado con el necesario e importante primer paso de meditar y actuar con responsabilidad, la entidad nos ofrecerá la posibilidad de solicitar el préstamo. Para ello nos pedirá muchos de nuestros datos como ingresos mensuales, si tenemos hipoteca y cual es la cuota que pagamos, su capital y plazo pendiente, si tenemos algunos ingresos extra, el número de pagas al año, si estamos pagando otros préstamos, si tenemos deudas en tarjetas de crédito... Es importante ser claro y honestos y decir la verdad a todas sus preguntas. Aunque les demos nuestras respuestas, las entidades financieras pueden averiguar nuestros préstamos e hipotecas pendientes a través del Banco de España y también pueden saber si estamos incluidos en ficheros de deudores en mora como en el fichero ASNEF. Así que debemos de ser claros.

Tercer paso: envío de documentación

   Es evidente que la entidad financiera, no se va a conformar con los datos que nosotros les indicamos. Nos pedirán documentos que revisaran concienzudamente, como pueden ser nuestras últimas nóminas, nuestra declaración de la renta del último ejercicio, un recibo de la hipoteca... Toda esta documentación será revisada por su equipo de riesgos y valora si el préstamo es viable o inviable.

Cuarto paso: respuesta final de aprobación o denegación del préstamo personal

   Finalmente, cuando el equipo de riesgos de la entidad financiera haya tomado la decisión nos dará una respuesta. Puede ser de aceptación o de denegación. Puede que sea una respuesta intermedia y nos indiquen que no pueden concedernos toda la cantidad solicitada pero si que nos pueden ofrecer una cantidad inferior.  

  Aquí te ofrecemos el siguiente simulador calculadora de préstamo personal, para que puedas realizar tus simulaciones. Puedes realizar seis simulaciones simultáneamente e ir cambiando el tipo de interés, capital y plazo para saber la cuota resultante y también podrás ver su cuadro de amortización. En realidad de todos los pasos anteriores, el primero, el de actuar con meditación y responsabilidad y escoger si podemos entre la mejor oferta de crédito, es casi con toda seguridad, el más importante. Esperamos que estas calculadoras simuladores de crédito te ayuden.

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